miércoles, 25 de enero de 2012

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ

¿ ÉTICA DEL “DEBER” O ÉTICA DE “NECESIDAD”?

     De vez en cuando se suceden discusiones, a veces absurdas, a la hora de interpretar leyes o decretos, queriéndose buscar lecturas interesadas en lo que realmente no dicen los textos. Se establece un circo de acusaciones que en realidad a nadie interesa ni divierte, pero que la mayoría de las veces perjudica a muchos intereses ciudadanos. Unas veces porque las discusiones entorpecen la comunicación y otras porque las directrices partidistas no van enfocadas al bien común.

     Pretender aplicar a raja tabla la letra de las leyes, por el simple hecho de ir en contra de otros grupos, desvirtúa a las mismas leyes porque matan el espíritu por el que se dictaron. El problema de fondo es saber si los valores que van a defender y dar estabilidad a la sociedad son los valores que nacen de la ética del “deber”, o los valores que brotan de la ética de la “necesidad”. ¿Hay que entender los valores en función del bien y del mal o en función del deber y la necesidad? El peligro que tiene el criterio del bien y del mal es que es subjetivo. Objetivamente matar a una persona es malo, pero que en nombre “del bien” se han matado y se sigue matando a mucha gente. Lo demuestran las masacres criminales de las guerras.

     La ética del bien y del mal lleva con frecuencia a muchos a vivir esclavizados por la ley, a exigir el cumplimiento de la ley a otros, a juzgar, condenar, denunciar a quien, según ellos, no está haciendo lo que creen que debería hacer. En cuanto a la familia, para unos el bien será defender a ultranza la familia tradicional, para otros será defender la familia estándar, mientras que para otros será ir dando pasos hacia la pareja estable, sea cualquiera que fuere. En definitiva la ética del deber es la ética del bien y del mal: “tienes que hacer lo establecido, tienes que evitar lo prohibido”, siendo con frecuencia lo prohibido algo que va a depender del legislador, de la mentalidad o cultura de un tiempo determinado, de la simple valoración subjetiva que cada uno tenga o le convenga hacer.

     Para el Maestro, Jesús de Nazaret, las necesidades de las personas fueron siempre más importantes y determinantes que sus propios deberes. Él siempre actuó de tal manera que por aliviar necesidades, penas y sufrimientos, no dudó en quebrantar los mismos deberes religiosos (curaciones en sábado, amistad con pecadores y prostitutas, samaritanos, no observancia de ayunos, ritos purificatorios y otras normas religiosas…) Ante los emisarios de Juan Bautista proclamó abiertamente que lo que realmente le interesa es atender a las necesidades de unos y otros. Por hacer siempre el bien, irritó a los representantes de la ética del deber por curar enfermos, acoger a pecadores, tener buena relación con las gentes a las que la religión rechazaba. Se jugó la vida por anteponer la ética de la necesidad del otro a la ética del deber…

     En el transcurso de la vida, ante la duda, hay que optar por una ética pensada, desarrollada y vivida a partir de ir por la vida satisfaciendo las necesidades de las personas. Hay que responder a las necesidades más profundamente humanas. La pregunta clave no es hasta dónde estoy cumpliendo lo oficialmente establecido, sino cómo me estoy situando ante la incomprensión, la intolerancia, la soledad, el sufrimiento, la falta de respeto para con los que nos rodean…cómo me sitúo ante estas realidades sangrantes que hay en el mundo. Siguiendo la ética de las necesidades no hay riesgo de equivocarse…

Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@hotmail.com